Fue un 20 de julio, día de independencia de mi país, que conocí a mis papas.
Indecisos y un poco nerviosos los convencí de que yo era el apropiado.
Con mi mirada soñadora y tierna, me llevaron a casa y conocí a mis dos hermanos humanos quienes me recibieron con júbilo y juegos. Como todo al comienzo fue un poco dificil la adaptación, hacía pis donde fuera y enloquecía un poco a papá, pero con amor y educación aprendí a comportarme ya han pasado dos años y aunque todavía hago algunas pilatunas.... me he convertido en el consentido de la casa, me encanta acostarme en el balcón a tomar el sol de la mañana y esperar que llegue mi familia en la tarde para recibirla con un desperezo y un ritmico batir de cola que me merece muchos mimos.
Laura Bibiana Barrera Niño
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