05.09.2010 13:24 | 11 usuarios en línea
 
 

Teo de Colombia

Por el año 2008, después de haber partido uno de mis mejores amigos “mateo” mi mascota, en casa quedó un gran vacío, su recuerdo por siempre en nuestros corazones. Así que luego de unos meses, con mi hermana decidimos adoptar una mascota, nos fuimos a un lugar comercial en Bogotá, capital de Colombia para ver si lográbamos conseguir alguno.

En la primera tienda, se encontraba Teo q aún no tenía nombre metido en una jaula, solo, con su mirada triste y cabizbajo, sus ojos me enamoraron y sus patitas levantadas me decían “llévame conmigo”, pero los vendedores no le daban mucho valor, ofreciendo otras razas, Teo seguí allí, mirándonos, decidimos seguir a otras tiendas  en las que había variedad de razas, precios, y hasta promociones, pero ninguno de ellos era como Teo, que seguía en mi mente presente, hasta que con mi hermana dijimos es el primero, devolvámonos por él. Al llegar allí nos miró con alegría, “queremos este” le dijimos a la vendedora y ella asombrada dijo: ¿están seguras? ¿No quieren otro? No es ese.

Pagamos, nos  lo entregaron  con un recibo donde constaba su fecha de nacimiento, al tenerlo en mis brazos sentí una enorme felicidad dentro de mí, sentir de nuevo el calor de un verdadero amigo y sus orejas largas abrigándome.

Al llegar a casa, la emoción se hizo más grande, pues mis padres no paraban de consentirlo, le ubicamos una camita, cobijas y le dimos comida.

Sin embargo esa noche Teo se puso muy mal, con vomito y diarrea, sus ojitos nos miraban y se refugiaba en nuestro pecho, así que salimos a buscar una clínica veterinaria, allí le aplicaron una inyección y al otro día empezó un periodo cerca de 3 meses de difícil recuperación, pues Teo no tenía ninguna vacuna. Después de mejorar de su sistema digestivo, se enfermó de la piel y luego de los del sistema respiratorio, los veterinarios llegaron a amarlo tanto, porque gracias a Dios y a sus cuidados se recuperó y fue creciendo lleno de vitalidad, energía, alegría, sus orejas cada vez más largas, le daban honor al nombre que le pusieron en la clínica. “orejas”.

Teo recibió todas sus vacunas, vitaminas, pero sobre todo el sentirse amada, aceptado y acogió por su familia le dieron la fuerza para salir adelante. Desde entonces se ha convertido en fuente de júbilo por toda la casa, desde luego en su papel de explorador dañó algunos elementos, pero fue comprendiendo que podía recurrir a otras cosas como botellas de plástico, huesos y peluches que hoy son su juguete favorito.

Ya tiene 3 años, hace 1 año nos dio una nueva alegría tras una búsqueda incansable por buscar novia, ser papá de cuatro hermoso orejones, una de las cuales hoy hace parte de nuestra familia.  Es hermoso ver correr a Teito, traer la pelota para jugar con nosotros, seguir las instrucciones que mi esposo le ha enseñado y entre sus orejas verlo sonreír, es desde luego nuestro mejor amigo, cómplice del abuelo, mi padre, a quien acompaña por el parque a las reuniones, a las charlas con vecinos y a su paseo diario,  es además  quien nos ha enseñado que la sencillez y la perseverancia son las mejores herramientas para conquistar el corazón y los sueños.

Tadiana Escorcia
naomitadi@gmail.com 

 
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Con orejas que limpian el rocio de la mañana, rodillas torcidas y papadas como toros de Tesalia. Lentos en la caza pero con bocas como campanas...
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